lunes, 6 de junio de 2011

Firmas de libros



Firmar libros tiene que ser una experiencia gratificante como escritor. Yo he firmado muy pocos (y muy mal, es algo que me cuesta mucho) y todos a amigos, pero pienso en que tiene que ser emocionante estar detrás de una mesa y que se acerque gente que no conoces de nada, que se hayan leído tus historias y a los que les haga ilusión algo tan simple como que les dediques unas palabras. Es el mayor contacto que puede tener un escritor con sus lectores, cuando realmente los miras a la cara y sabes que lo que has hecho ha interesado a alguien. 

Sin embargo ¿y si no le interesa a nadie lo que haces? ¿Y si te sientas detrás de una mesa y pasan las horas y nadie se te acerca? A veces da miedo enfrentarse al público. ¿Qué les dirás? ¿Y si no les gusta la dedicatoria o les decepcionas cuando hablan contigo? El temor al público es algo horrible pero ¿no es peor encontrarte con que la gente pasa por tu lado y ni te miran? Ver realmente que no le interesas a nadie.

Ayer estuve en la feria del libro y vi a varios autores firmando en distintas casetas. No los conocía, ni siquiera recuerdo ahora sus nombres, ninguno de ellos tenía una cola de gente detrás de la mesa. El primero ni siquiera tenía silla, estaba de pie, detrás de la mesa donde había varios libros muy bien colocados. Miraba a la gente que pasaba como con esperanza de que alguno se acercara, entre ansioso e ilusionado. Le vi firmar algún libro y el pobre tenía que inclinarse sobre la mesa, demasiado baja para estar de pie, pero lo hacía con una sonrisa. El segundo al que vi estaba sentado, había menos libros en su mesa y no estaban tan ordenados , como si no le importaran tanto. El escritor hablaba con otro hombre que estaba a su lado, algún amigo porque se veía que hablaban con confianza y no prestaba atención a la gente que pasaba, no buscaba a los lectores con la mirada como el primero, pensé que disimulaba mejor. El tercer escritor que vi estaba solo, la mesa llena de libros, más que en las de los otros. El escritor no estaba detrás de la mesa, sino que se sentaba al lado de ella y estaba absorto leyendo un libro, como si ya diera por hecho que no iba a acercarse nadie.

Me resultó curioso ver las diferencias entre los tres, el primero se veía algo nervioso, el segundo estaba animado y el tercero era como si estuviera allí pasando el rato, ajeno a todo lo que lo rodeaba.

Os dejo el genial video de Parnell Hall: Singning in the Waldenbooks





miércoles, 1 de junio de 2011

[Microrrelato] Calle Solitaria

 
 
Ya ha salido el primer número de la revista Manifiesto Parapsipunk, en la que colaboro con un relato titulado Calle Solitaria.
 
La primera versión de este relato la escribí para el certámen de microrrelatos Teseo, donde se estrelló (nunca mejor dicho xD) estrepitosamente, aunque es un relato que a mí personalmente me gusta mucho, aunque sea un poco raro.
 
Le hice unos ligeros retoques antes de mandarlo a la revista. ¡Espero que os guste! 
 
Os dejo el link, id abajo, donde pone número 1, para descargarla: Manifiesto Parapsipunk



martes, 24 de mayo de 2011

Crónicas de Robots de Isaac Asimov

¿Por qué no he leído nada de Asimov antes? (Insertar aquí un icono golpeándose la cabeza contra una pared xD). Lo cierto es que es de esos autores con los que siempre he tenido prejucios. Pensaba que sus libros me resultarían muy complejos, llenos de tecnicismos que no entendería y que ahogarían las historias. No podía estar más equivocada, la prosa de estos relatos es muy fluida y se lee muy bien y los términos científicos que tanto me asustaban son pocos y están bien explicados por lo que en ningún momento me he perdido.

En la edición que tengo se recopilan muchos de los relatos de robots de Asimov. No sé si están todos o  si faltará alguno, están dispuestos de forma cronológica, con lo que, aunque sean relatos sueltos, tenemos a lo largo de ellos toda la historia de los robots con la humanidad. Aparecen algunos personajes de forma recurrente en muchos de los relatos, con lo que tenemos la sensación de estar viendo siempre el mismo mundo, de forma fraccionada, pero cada relato es un avance en la relación entre robots y humanos.

En realidad, Asimov usa estos relatos más para hablar del hombre que del robot, en sus relaciones con los robots lo que estamos viendo son comportamientos humanos, en unos relatos son de índole particular, en otros son comportamientos sociales lo que le interesa mostrar, se puede decir que no hay un personaje concreto protagonista, sino que es la sociedad en su conjunto la que protagoniza estas historias y lo que le interesa mostrar es como evoluciona esa sociedad al mismo tiempo que también evolucionan los robots.

Reconozco que me ha sorprendido el miedo a la máquina que se desprende de muchos de los relatos. Ahora estamos tan acostumbrados a tener máquinas por todas partes que ese miedo parece algo exagerado, Asimov camina sobre muchos temas, el miedo del creador a su criatura es sólo uno de ellos, el amor es otro tema recurrente que aparece en varios relatos, así vemos al niño que se encariña más con un robot que con una criatura viva o la mujer que prefiere el ideal del robot a la realidad de un hijo propio, haciendo que nos preguntemos si merece la pena un ideal falso más que una realidad que no nos gusta, pero que es auténtica. El tema del ideal también es recurrente y aparece en varios relatos.

El robot aparece en la mayoría de los relatos como un ser aparentemente complaciente, aunque poco a poco vemos que no siempre lo es, en realidad el robot va evolucionando a lo largo de los relatos, adquiriendo cada vez más consciencia de sí mismo, humanizándose más a cada relato.

Entre los personajes recuerrentes que aparecen destaca Susal Calvin. La robotpsicóloga es uno de los personajes más maravillosos que he visto. Aparentemente fría, a veces más que los robots que trata, decidida y enérgica, al mismo tiempo es muy humana. Me ha gustado muchísimo el tratamiento que le da Asimov, la forma en la que nos muestra cómo se la ve desde fuera y cómo es en realidad; es un personaje muy complejo que va evolucionando a lo largo de los relatos sin perder su personalidad y que, incluso cuando su nombre sólo es un recuerdo para la humanidad, sigue presente en muchos de los relatos en forma de imagen antigua o nombrada por alguien, el personaje es tan potente que su sombra planea sobre relatos donde no aparece.

Y ahora entramos en terreno de Spolier, porque me gustaría hablar de los últimos relatos del libro un poco más en profundidad, especialmente de El hombre del bicentenario.



Si en personajes como Susan Calvin hemos visto el deseo de robotización del ser humano, el intentar apartar los sentimientos y centrarse en la razón; si en algunos relatos vemos robots que adquieren conciencia de qué son, y de sus diferencias con los humanos,en El hombre del bicentenario nos encontramos con un robot que desea ser humano. Es uno de los relatos más impactantes del libro, porque en él Asimov se plantea qué es en realidad el ser humano, ¿el cuerpo? ¿el pensamiento? ¿lo sentimientos? ¿la muerte? En su proceso para convertirse en humano, vemos a un robot practicamente perfecto mutilarse para semejarse más a esos humanos como los que desea ser. Busca un cuerpo con las debilidades humanas, busca pensamientos, sentimientos, provocar todo eso artificialmente aunque le perjudique, aunque nadie lo entienda ¿Merece la pena? Es un relato que te deja con un nudo en la garganta, queriendo gritarle al protagonista que no es necesario que haga todo eso, que no merece la pena ser otro, que no merece la pena ser humano. Sin embargo, en el fondo es tan fácil de entender.

jueves, 5 de mayo de 2011

Al borde del Acantilado

Aviso: Contiene spoliers tanto de Al borde del acantilado como de Sin testigos, ambos de Elizabeth George


Friedrich
En cuanto se sentó en el banco a esperar, se percató de que, aparte de unos minutos después de despertarse, hoy no había pensado en Helen y aquel hecho provocó que su muerte cayera como una losa sobre él. Descubrió que no quería no pensar en ella cada día y cada hora, al mismo tiempo que entendía que existir en el presente significaba que Helen tendría que alejarse más y más en su pasado a medida que pasara el tiempo. Si embargo, le dolía saberlo. Amada esposa, hijo anhelado; los dos se habían ido y él se recuperaría. Aunque el mundo y la vida funcionaran así, el propio hecho de su recuperación parecía insoportable y obsceno.

No se puede olvidar a los muertos. A veces te puedes sorprender sentado en un coche, teniendo miedo de olvidar, de que el dolor desaparezca, porque ese dolor es lo que te queda y, si desaparece, te dejará completamente vacío. Así que es más fácil agarrarse a él, pero duele tanto que caminamos al borde del acantilado. Caminamos, intentando no pensar para que el dolor no nos arrastre. Difícil equilibrio. 

El tiempo pasa y los rasgos que recordamos se desdibujan, los recuerdos se seleccionan, algunos se olvidan perdidos para siempre igual que la persona que ya no está. Con el tiempo volvemos a sonreír, nos sorprendemos un día cuando nos damos cuenta de que el dolor ya no ocupa todos nuestros pensamientos. Dejará de hacerlo y a veces recordaremos y nos sentiremos culpables por no echarlos más de menos.  

A pesar de la trama policíaca, es de lo que trata este libro, del dolor de la pérdida, de cómo se convierte en el centro de nuestra vida y cómo se va difuminando después, aunque nunca desaparece del todo. No se olvida. Se sigue adelante, pero nunca se olvida del todo. Las cicatrices que dejan los muertos no se borran nunca.

Repartido el peso de la trama entre los distintos personajes, a veces tenía la sensación de que Lynley deambulaba por el libro como si no formara parte de él, no es un pilar, la inspectora Hannaford sí lo es, firme, segura, hace avanzar la trama en cada aparición que tiene. Lynley no, él se ve arrastrado por ella, en el frágil equilibrio del que no está del todo metido en la investigación y tampoco está del todo relacionado con los sospechosos. Lynley camina al borde del acantilado en más de un sentido en este libro.

Eché de menos a Havers, aparece en un segundo plano, una sombra de lo que es en otros libros, su presencia es más un guiño al lector que una necesidad para la trama, el contraste entre ella y Hannaford no me termina de convencer, en cierto sentido son personajes que se parecen bastante, no consiguen complementarse.

Las subtramas se centran en padres (no madres, las madres no importan en este libro) e hijos (e hijas, las hijas sí importan), los conflictos se solucionan, casi hay un final feliz. Y eso hace más dura, más palpable la soledad de Lynley, el padre que no verá nacer a su hijo, el hombre que es incapaz de seguir adelante después de una gran pérdida y a la vez con miedo a ser capaz de hacerlo.

A la mañana siguiente, Lynley se descubrió tarareando en la ducha. El agua le resbalaba por el pelo y la espalda e iba por la mitad del vals de «La bella durmiente» de Chaikovski cuando paró bruscamente y se percató de lo que estaba haciendo. Sintió que lo invadía la culpa, pero sólo fue un momento. Lo que siguió  fue un recuerdo de Helen, el primero que le hacía sonreír después de su muerte.
 

domingo, 10 de abril de 2011

Ovelles Elèctriques

Hace unas semanas dieron a conocer a los finalistas del III premio Ovelles elèctriques. Entonces no podía decir nada, porque el concurso va con seudónimo y pensaba hacer hoy, que salía el ganador, una pequeña entrada contando que era finalista. Al final la entrada va a ser un poco más grande de lo que pensaba, pues ¡me han dado un accesit! Estoy ahora mismo como en una nube :D


Aquí podéis leer el relato, es cortito y de cifi, espero que os guste:




Y os dejo también el acta del jurado: 



Acta del Jurado del III Premio Ovelles elèctriques de relatos de ciencia ficción, fantasía y terror.

El Jurat format per Júlia Creus, Ramon Batalla, Jordi Guàrdia, Sergio Macías i Fernando Polanco ha decidit atorgar:
El Jurado formado por Júlia Creus, Ramon Batalla, Jordi Guàrdia, Sergio Macías y Fernando Polanco ha decidido otorgar:

-Ganador en la categoría relato en castellano: Pablo Rodríguez Sánchez, por el relato "El Escritor del Fin del Mundo". El Premio consiste en un lote de libros valorado en 375 €.


-Guanyador en la categoria relat en català: Serafín Gimeno Solà, amb el relat "Singularitats". El Premi consisteix en un lot de llibres valorat en 375 €.

-Ganadores ex aequo accésit: Carmen del Pino por el relato "Gran Sol" y Diego Antonio López García por el relato "Bellas Imperfecciones". El premio a compartir consiste en un lote de libros valorado en 250 €.

-Ganador en la categoría relato autor menor de 16 años: Almudena López Cano por el relato "El Guardián del Fin". El Premio consiste en un lote de libros valorado en 200 €.


Muchas felicidades a todos, gracias por participar y hasta a la próxima edición!

martes, 5 de abril de 2011

[Relato ] Carretera a París

El tema zombi nunca me ha resultado demasiado atrayente, pero el año pasado me desafié a intentar escribir algo con ese tema, el resultado fueron dos relatos totalmente distintos: uno de ellos está escrito con mucho humor negro, buscando la complicidad con el lector en todo momento, ese relato está publicado en la antología Clásicos y Zombis, de DH ediciones. 

El otro es este que os presento hoy, que ha sido publicado en la revista Axxon:

 Carretera a París

Es un relato mucho más intimista que el anterior, más hermético, más personal. Curiosamente, los dos relatos están ambientados en Francia, esto es casual... al menos no fue algo consciente, pero a veces el subconsciente nos juega malas pasadas. 

El peso de "Carretera a París" descansa sobre los hombros de los dos personajes principales, la trama es sólo una excusa para conocerlos y comprenderlos, ellos lo son todo. Si los personajes funcionan, el relato funciona. Si no ocurre así, el relato se hunde.

Como curiosidad, estuve pensando en otro final alternativo, un final más de relato de terror, más impactante, que hubiera dado más fuerza a la historia. Sin embargo decidí no utilizarlo, porque ese final hubiera cambiado la esencia del relato, habría desvirtuado a los personajes y ellos son lo importante.

Caminan hacia París, espero que disfrutéis del viaje con ellos.

   
                                                                             Robert Delaunay - Torre Eiffel

sábado, 2 de abril de 2011

Calabazas de nuevo :D

Un día que se presentaba horrible lo fue un poco menos gracias a esta noticia: ¡He sido seleccionada para la antología Calabazas en el Trastero: Monstruos de cine!

No hace tanto que conté que me habían seleccionado para la convocatoria anterior, Calabazas en el Trastero: Peste. En aquella ocasión envié un relato que tenía escrito de hacía bastante tiempo, un relato que me gusta especialmente pero que no fue escrito para la convocatoria. En esta ocasion sí escribí un relato expresamente para esta convocatoria, se me ocurrió la idea a los pocos días de ver el tema: monstruos de cine, una idea que me parecía genial, que me encantaba, que tenía que escribir.

Lo que no tenía era tiempo, estaba metida en demasiadas cosas (como siempre) y como había mucho tiempo lo fui dejando. A mediados de diciembre me planteé que tenía que empezarlo de una vez o al final se me echaría el tiempo encima. Diciembre fue un mes horrible, en muchos sentidos, total y completamente horrible.Una de las primeras personas que leyeron este relato me dijo que no empatizaba cor los personajes, que era frío, que no era como yo solía escribir. En realidad esa sensación es buscada, porque creo que yo misma no quería sentir cuando escribí aquel primer borrador, era una historia lejana, distante, y no quería estar dentro de ella.

Al principio no me gustó el resultado. Me parecía que en mi cabeza la idea parecía ser mucho mejor que cómo había quedado sobre el papel. Lo reescribí, varias veces, le di mil vueltas sin que llegara a terminar de gustarme. A veces terminas un relato y sientes una gran satisfacción, como contaba en mi entrada anterior. Con este relato, quizás también por el estado de ánimo que tenía yo en aquella época, no me pasó eso, al contrario, sentía frustación porque sentía que no había expresado lo que quería.

Lo dejé un tiempo en el cajón, a finales de enero, ya con el plazo encima, lo volví a coger, lo volví a reescribir. Esta vez me gustó más. De "todo lo que hago es una mierda" pasé a "pues no está tan lejos de la idea que tenía" y decidí que podía pasar la prueba de fuego: las correcciones de mis amigos.

La respuesta que me dieron fue muy positiva y sus consejos muy buenos. Todos estaban seguros de que mi relato entraría en la selección: Rae entra seguro, me decian. Al principio no quería ilusionarme, porque a veces te ilusionas y te llevas el palo, y ni siquiera tiene que ser porque el relato sea malo, a veces hay relatos buenos que se quedan fuera porque no encajan bien con lo que están buscando; pero pensé que no importaba, que si me llevaba el palo ya lo mandaría a otro concurso. El resultado final me gustaba, le había cogido cariño al relato y a veces es bueno disfrutar de una ilusión, dure lo que dure. Y esta vez salió bien. :D

Y os preguntaréis por qué os he contado este rollo, pues porque el relato, en realidad, va de todo esto: De la relación de los autores con su obra, del proceso creativo, de las esperanzas, los miedos, las ilusiones. De los monstruos que dejamos, ocultos, en nuestras obras. 

Espero que os guste cuando lo leáis. 

Os dejo el comunicado con la selección.



 Selección de Calabazas en el Trastero: Monstruos de cine


El equipo de la Biblioteca Fosca ha hecho pública la composición de la antología correspondiente a esta octava convocatoria abierta. De las ciento noventa y ocho obras recibidas a concurso, el jurado ha decidido seleccionar las siguientes para el libro:

Donde mueren los monstruos (Gema del Prado)
Canciones piratas (Luis González Moreiro)
El ángel mudo (Elena Montagud)
El ojo de los dioses (Juan Ángel Laguna Edroso)
Los extraños (Enrique Luque de Gregorio)
Rocks (Andrés Abel)
La xenomosca (Carlos López)
El pianista (Raelana Dsagan )
Alguien que me cuide y que me quiera (Ignacio Cid Hermoso)
El titular (Javier Lacomba Tamarit)
El informe (David Marugán Rodríguez)
El monstruo en la pantalla (Juan Carlos Colorado Fernández)
La última duda del Sr. M (Darío Vilas)

La antología llevará un prólogo cortesía de Nocte realizado por Elías Fosco y portada de Pedro Belushi.

Os recordamos que está en curso la novena convocatoria de Calabazas en el Trastero: Día de difuntos. Más información en http://www.sacodehuesos.com/calabazas-en-el-trastero/bases-convocatoria-actual.html