domingo, 6 de noviembre de 2011

[Reseña] El monstruo en mí - Nacho Becerril

"La realidad es la peor opción que podía haber imaginado: un mundo plagado de monstruos horripilantes."

Los monstruos de Nacho están en su interior, sus relatos son historias de personajes, el terror nace de ellos, los envuelve, los atraviesa y no pueden escapar de él porque forma parte de ellos mismos. Y esos monstruos se encajan en la realidad, son parte de ella, parte de la vida de cada personaje. Ni siquiera es una situación que aparece de pronto, sino que está incrustrada dentro de él, la realidad no se transforma en algo monstruoso. Ya lo es. 

Esto produce una gran implicación con los personajes protagonistas, a los que reconocemos, a veces somos nosotros o nuestros conocidos, las situaciones en las que se encuentran las hemos vivido alguna vez o nos las han contado. Hemos visto monstruos y los encontramos en los relatos. Tengo que decir que en muchos momentos más que sentir miedo lo que he sentido ha sido tristeza, algunos de los relatos han llegado a emocionarme mucho, de una forma muy intensa.

El libro se articula en torno a tres ejes que están representados por las tres novelas cortas que dan inicio, centro y fin al libro, los seis relatos que las acompañan completan y reafirman estos tres ejes, dando una gran unidad al libro, quizás porque el monstruo en el fondo siempre es el mismo.

No es casual que el gran personaje, sobre el que giran todos los relatos, sea el monstruo. El monstruo puede ser protagonista, víctima o verdugo, a veces se apodera de todo lo que le rodea y otras veces lo sufre. El autor mezcla fantasía, sueño y realidad dejando sin delimitar los límites entre uno y otro, porque realmente no importa, lo que importa es que el lector se mete dentro de los personajes, hace suyos sus sentimientos y el terror de los relatos viene de eso, de contemplar los enfrentamientos con el monstruo o de ver cómo los protagonistas se convierten en él.

He hablado antes de tres ejes, aunque aparecen en todos los relatos, se remarcan más por bloques, centrados en cada una de las novelas cortas del libro.

Lo primero que nos encontramos es La ciudad inhabitada, novela corta que quizás es la que más me ha gustado de todo, a la que siguen tres relatos cortos.

1. El interior. El cuerpo y la mente.

Nacho nos presenta un monstruo que llevamos dentro, escondido entre los pliegues del cuerpo, lo dejamos jugar con nuestra mente. El monstruo nos atormenta, nos hace daño, nos consume, transtorna nuestros sentidos, nos mantiene prisioneros de nosotros mismos y nos tortura. No podemos escapar porque lo llevamos dentro y la primera víctima del monstruo somos nosotros mismos.

A mitad del libro nos encontramos con Casa ocupada a la que siguen otros tres relatos cortos.

2. El exterior. La familia

No hay protagonistas solitarios en los relatos de Nacho, todos tienen familia: padres, hijos, hermanos, pareja, amigos... La familia se ata a los protagonistas, es el monstruo que los rodea, que lo manipula, que los obliga a transformarse también ellos en monstruos aunque sea de manera accidental. La familia está unida a los protagonistas con cadenas que no pueden romper y, sin lo hacen, no se liberan. Son el motivo que nos lleva a convertirnos en monstruos. A veces a causa de ellos, a veces por amor a ellos. Los monstruos no están solos y hacen daño a los que más quieren, los que más nos quieren son los que nos hacen daño. Los besos devoran. El amor destroza.

El libro se cierra con otra novela corta, esta vez en solitario: El hombre que soñaba con mariposas

3. La sociedad

Con ese último relato, a medio camino entre la ciencia ficción y la pesadilla, vemos a la sociedad como un monstruo en el que estamos inmersos. Huimos de ella, nos enfrentamos de ella, no la entendemos y pataleamos intentando que no nos devore y sobrevivir. Es un relato muy, muy intenso, donde vemos al protagonista pasar de la angustia a la confusión, donde lo vemos revelarse, dudar, aceptar que puede equivocarse....

"Hace unas horas se creía en la cima del mundo y ahora había descubierto que no era más que el desayuno de una cucaracha"

Me dan ganas de hablar mucho más, pero no quiero destripar nada del relato, es mejor acercarse a él como lo hice yo, sorprendiéndome en cada línea, descubriendolo todo a través de los ojos del protagonista, con él así que sólo comentaré que me parece un cierre de antología perfecto, que actúa de contrapunto y revulsivo a todo lo que hemos leído.
Después me pasará por el blog del autor a comentar los relatos uno a uno, por si os apetece hacer lo mismo cuando lo leáis, os dejo la direccion:

http://nachob-elmonstruoenmi.blogspot.com/





miércoles, 2 de noviembre de 2011

[Reseña] Errores de Percepción

A veces la realidad es confusa, la línea entre lo que vemos y lo que soñamos muy fina. A veces la realidad nos asalta de pronto de forma incomprensible, tanto que nos puede hacer dudar de nuestros sentidos. Vemos lo que no existe, nuestra percepción nos engaña. ¿O no es así? ¿Y si es real aquello que creemos producto de nuestra imaginación?

Errores de perpepción nos trae seis historias de fantasmas, de seis autores distintos, donde el horror no se esconde en lugares exóticos a los que nunca iremos, sino que que lo hace entre lo cotidiano: en un saludo entre vecinos, en una canción que suena en la radio o en el mismo lugar donde hemos pasado las vacaciones todos los años. Cada historia nos coge de la mano y nos lleva a cualquier día de personas corrientes, donde lo sobrenatural puede llegar a ser más real que la propia vida y donde el horror, muchas veces, no está en los fantasmas que nos acosan, sino dentro de nosotros mismos.

Paso a contaros qué encontraréis en cada uno de los relatos:

La antología se abre con un relato de Miguel Aguerralde: Una campana en alta mar. Es quizás la historia de fantasmas más clásica que nos encontramos en el libro, y también el único relato coral. Al principio, me pareció que tenía demasiados personajes para ser un relato corto y me costaba distinguirlos y situarlos. Después, conforme avanza la trama, me pareció que todos esos personajes eran necesarios pues lo que hace el autor es usarlos para demostrarnos cómo a una misma situación cada persona se puede enfrentar de forma distinta, según su carácter: vemos cómo unos toman inciativas, cómo otros se dejan arrastar, cómo otros intentan mantenerse al margen. Se pueden tomar muchas decisiones y el autor juega con eso para hacernos dudar de qué personaje está actuando correctamente, cuando lo importante es que cada personaje actúa según su forma de ser y no si es correcto o no lo que hace.

El rostro, de Arancha Sanz, es para mi gusto el mejor relato de la antología. Narrado según el punto de vista del personaje protagonista, la construcción de ese personaje es su gran acierto. Es un personaje complejo del que poco a poco vemos desgranar toda su historia, vemos las diferencias entre lo que ella percibe de sí misma y lo que perciben los demás, esto último dejandose entrever de forma muy sútil, haciendonos dudar de lo que nos está contando, estableciendo un juego de complicidad con el lector que empieza a dudar si la historia que nos está contando es la verdadera realidad o si al final no es más que la realidad deformada que percibe ella. El rostro es una historia de fantasmas personales que resultan ser mucho más horribles que la aparición fantasmagórica.

Con Habitación 207, Enrique Luque de Gregorio nos muestra que los fantasmas no tienen porqué ser los que nos hagan daño, que tal vez el daño nos lo hacemos nosotros mismos. El autor juega con la ambigüedad de no dejarnos saber si nos está contando algo que es real o una fantasía del protagonista para crear suspense y mantener la curiosidad del lector hasta el final.

La mano del muerto, de Jesús Cañadas, es quizás la historia con la trama más compleja del libro. Para mi gusto, el relato se hace demasiado largo, sobre todo al principio hay muchas escenas en las cuales se desgrana una parte muy pequeña de la historia y eso hace que la trama avance muy lenta.Conforme avanza la historia y conocemos más a los personajes gana en interés que va aumentando a medida que nos acercamos al final. Me gustó mucho la relación entre los hermanos protagonistas y también la forma en la que al final todo la trama se va recomponiendo a través del puzzle que nos ha ido dejando el autor, sin dejar ningún cabo suelto.

En La soga, Pedro Escudero nos muestra otro tipo de fantasma que ya no es personal, sino que forma parte de la sociedad que nos rodea, de la que no podemos sustraernos aunque huyamos de ella. No se puede controlar lo que sucede a nuestro alrededor y a veces tenemos la culpa de cosas que no queríamos hacer, nuestro mundo se puede venir abajo en un momento. Pedro nos cuenta cómo podemos hacer daño aún no haciendo nada, aún no queriendo hacerlo, y cómo dudamos de que a pesar de nuestras buenas intenciones, la culpa no será en realidad nuestra, aunque no sepamos cómo ni por qué.

El relato que cierra la antología es La cabaña del lago, de Elena Montagud, una historia intensa de culpas y de miedos, donde nos cuenta lo fácil que es hacer daño a los que más queremos y cómo las heridas que nuestros seres amados nos dejan son las más terribles.Es uno de los relatos con mejor atmósfera del libro, hay una sensación de fatalidad que lo inunda todo, desde la rimera línea y la autora consigue estremecernos jugando con eso, haciendonos ver que las pesadillas y la realidad pueden ser la misma cosa, y que al final terminamos viviendo la pesadilla sin poder hacer nada para evitarlo.

Cierro el libro con la sensación de que he leído mucho más que historias de fantasmas, que me he asomado al abismo donde se esconden los fantasmas íntimos, los que todos llevamos con nosotros, los que verdaderamente nos hacen daño y nos rodean a todas horas. Miro a mi alrededor, la realidad parece igual que todos los días, pero sé que yo también llevo mis fantasmas conmigo. Que en cualquier momento puedo verlos.

Tal vez sea un error de percepción... o tal vez no. 




martes, 1 de noviembre de 2011

Finalista del Certámen Domingo Santos 2011

 Por segundo año consecutivo ¡¡¡Soy finalista del Domingo Santos!! :D :D :D ¡Qué ilusión me ha hecho!!!


Os dejo el  comunicado del jurado:


Finalistas Certámen Domingo Santos

El jurado formado por Joe Álamo (secretario), Aída Albiar, Fernando Martínez Jimeno nos comunican los finalistas del certamen literario Domingo Santos y, por orden alfabético de relato son los siguientes:
Astronauta en la playa de Ramón San Miguel Coca (Guadalajara).
El otro que soy de Carmen del Pino (Málaga).
El peso de la culpa de Natalia Viana Nebot de Betxí (Castellón).
El trato de Igor del Río Robles (Bilbao).
Escondite ingles de Daniel Garrido Castro (Cijuela, Granada).
La visita de David Jasso García (Zaragoza).
Los amantes ajenos de Horacio Marín (Burzaco, Argentina).
Muerte por compasion de Laura López Alfranca (Madrid).
Trece latidos en la noche de Luisa Fernández (Fuenlabrada, Madrid).
Un sueño sencillo de Santiago Sánchez Pérez (Terrasa, Barcelona).
 
Se han recibido un total de 188 relatos. Gracias a todos los participantes, a este excelente jurado lleno de lectores, a Joe Álamo por acceder a volver ser secretario del mismo y nuestras más sincera enhorabuena para todos los finalistas.

lunes, 24 de octubre de 2011

Treinta días de escritura. Día 16.

16. Escribes sobre relaciones románticas. ¿Qué tan lejos llegas? ¿Que tan lejos estas dispuesto a llegar? (Do you write romantic relationships? How do you do with those, and how “far” are you willing to go in your writing? ;) )

Lo cierto es que las relaciones romanticas no es que sea precisamente mi tema favorito y lo he tratado en pocas historias. Algunas sí he hecho, empecé a escribir algunos fics románticos cuando entré en los grupos de Candy Candy, pero mis amigas de allí saben que con mis historias nunca se sabe qué se van a encontrar realmente, pues a veces el tema romántico está muy diluido entre otras cosas y también es habitual que no haya un final feliz, sino que o terminan mal o dejo finales muy abiertos para que sea el lector el que imagine lo que pasa después. Recuerdo un fic concreto en el que terminaba separando a la pareja protagonista y me pidieron un epílogo, para que no los dejara así xDDDDD

En mayo del año pasado me apeteció escribir una novela romántica tópica y me puse a ello. El problema de las novelas románticas es que desde el principio ya sabes cómo van a terminar, con lo que gran parte del interés por conocer el final se pierde, me planteé que no haría nada para difrazar por dónde iba la cosa y centrarme en contar lo que ocurría sin preocuparme de que el lector ya supiera el final. La novela creo que es bastante sosa y bueno, como experiencia estuvo bien pero me quedó claro que no es mi género. Lo que sí he hecho alguna vez es meter alguna subtrama romántica dentro de una novela de otro género, en Tiempos Oscuros metí una, un tanto peculiar y que me gusta mucho como quedó. En la historia que escribí en noviembre del año pasado metí también una subtrama romántica, pero esa quedó fatal, se me fue la olla muchísimo y más de una vez me he planteado que me tengo que poner con esa novela y quitarle toda esa subtrama, que sin ella podría quedar algo decente.

Pasando a las escenas eróticas, la verdad es que he escrito muy pocas; no me gustan las escenas demasiado explicitas, creo que a veces es mucho más efectivo meter una elipsis en el momento justo y dejar el resto a la imaginación del lector. Para que meta una escena sexual en una historia tengo que querer contar algo importante con ella y es tan explicita como lo necesite para lo que quiero contar. En la mayoría de los fics, aunque trate historias románticas, hay muy pocas escenas eróticas y siempre metiendo elipsis, ahora mismo recuerdo en dos de ellos, y no creo que haya muchas más. En la novela romántica hay una  escena muy cutre; en las otras dos historias que os he  comentado antes: Tiempos Oscuros y la que escribí en noviembre, no hay ninguna. Y en relatos cortos yo diría que tampoco hay en ninguno... Recuerdo que intenté escribir un relato para mandarlo al karma sensual y no metí ninguna escena erótica; es más el relato me salió de terror y de erótico no tenía nada. XDDD ¡Qué desastre fue aquello!

Es curioso, pero la mejor escena erótica que he escrito creo que la hice para un turno de una partida de rol, es de las pocas escenas de ese tipo que creo que me ha salido bien. Tal vez porque ahí no estaba hablando de romance, ni de sexo, sino de la desesperación del personaje.







miércoles, 19 de octubre de 2011

Treinta días de escritura. Día 15

15. Preguntas de a mitad de camino. Háblanos de alguno escritor, profesional o no, al cual admires (Midway question! Tell us about a writer you admire, whether professional or not!)

Admiro a mucha gente. Un amigo me dijo una vez que yo era una "fangirl" y es cierto, me apasiono por las cosas que me gustan y los escritores no iban a ser menos. Os comento algunos.

 Hace mucho que no leo a Antonio Muñoz Molina, pero ha sido uno de mis referentes y si mis problemas de puntuación vienen por su influencia, como estuve comentando con un amigo hace poco, ya no me preocupa tanto xDDDD. Una anécdota que le conté a mi amigo sobre este escritor es que, estando yo a punto de empezar la universidad, no terminaba de decidirme por la carrera que quería hacer. Me interesaban filología hispánica, historia e historia del arte, las tres tenían sus pros y sus contras y, mientras pensaba en ello, recordé que Muñoz Molina era historiador del arte y esa fue la carrera que escogí, siguiendo sus pasos.

Otra escritora que ha sido muy importante para mí es Margaret Weis, de ella tomé el nombre por el que se me conoce, el nombre con el que he querido publicar, hay quien me ha preguntado por él, pensando que hay una historia detrás, lo cierto es que sólo hay admiración hacia una escritora con cuyos personajes he soñado durante años y con los que sigo soñando. Como anécdota, hace unos meses mi compañera de trabajo me comentaba ilusionaba que iba a ir a las jornadas estas por la visita del Papa y yo le decía que podía entender cómo se sentía, que yo me sentiría igual si fuera a ver a Margaret Weis. Hay escritores con los que paso por rachas, los leído mucho en una época y después me han interesado menos, con Margaret esto nunca me ha pasado, siempre ha sido una constante en mis lecturas.

Iris Murdoch le dio nombre a este blog y eso tampoco es casualidad, podría decir que son homenajes esto de tomar cosas de autores que me gustan, en realidad lo hago porque son cosas que me han aportado y que ya son parte de mí. La primera vez que fui a Grecia visité el museo nacional de Atenas buscando una sala y una escultura que menciona en uno de sus libros. No encontré la sala, supongo que el museo habrá cambiado desde que el libro se escribió, pero para que os hagáis una idea de lo que me puedo emparanoyar con los autores que me gustan.

Otros escritores que admiro son Truman Capote, Jaen Austen, Alejandro Dumas, Agatha Christie... y bueno, muchisimos más.. Ahora estoy descubriendo a Asimov, al que no había leído hasta este año y que es posible que también deba incluirse en la lsita.



lunes, 17 de octubre de 2011

Treinta días de escritura. Día 14


14. ¿Como representas las locaciones, cuando lo necesitas? ¿Tienes alguno que mostrar?
(How do you map out locations, if needed? Do you have any to show us?)
Ains... las localizaciones, mi cruz. Tengo que admitir que directamente no las represento. Un amigo me comentó hace poco que no describo nada y es cierto, mucho rollo introspectivo pero del exterior apenas muestro nada. Y la cosa es que si es un lugar real en el que sitúo la historia me documento, ayer mismo estuve horas buscando documentación para un relato, empiezo a escribir y esa documentación no se ve por ninguna parte y tampoco me parece que el relato la necesite, es suficiente con dar pinceladas para que el lector se sitúe, pero no me gusta agobiar con descripciones. Puedo tener el mapa en la mano, que no se va a notar.

Para el caso de localizaciones que me invento es mucho peor, porque en el caso anterior, como tengo algo que ya existe, aunque no lo muestre sé cómo es y puedo apoyarme en ello. En el caso de mundos propios alguna vez he hecho planos, pero muy, muy raramente y lo más normal es que, si los llego a abocetar, al final no les haga ningún caso y vaya inventandome las localizaciones a medida que escribo, según lo que me haga falta. El problema que tiene este sistema es que luego hay que volver atrás y rehacer parte para que todo cuadre y tenga sentido.

Sé que debería ser más ordenada y planificar más las cosas, tener claro cómo son los sitios donde están mis personajes, pero para mí es algo muy secundario. No tengo ningún mapa para mostrar.



miércoles, 12 de octubre de 2011

Treinta días de escritura. Día 13

13. ¿Cuál es tu cultura, ficticia o no, sobre la cual te gusta escribir? (What's your favorite culture to write, fictional or not?)

Ya he hablado mucho de mis fanfics y los que seguís esta meme los conocéis de sobra, así que hablaré de culturas reales. Y más que culturas podría decir épocas históricas, porque hay dos épocas que me fascinan especialmente: la cultura griega y la Italia renacentista. No es casualidad que la primera novela que escribí intentara recrear la Atlántida, en un intento de mezclar la cultura preclásica con la fantasía, ni que la segunda estuviera ambientada en la Florencia del Renacimiento en un desastroso intento de hacer novela pseudohistórica. Después de esa primera experiencia en no he vuelto a escribir sobre esas épocas, aunque siguen siendo mis favoritas. No sabría decir por qué, creo que no hay una razón especial para ello. En su momento decidí escribir sobre esas épocas porque quería "vivirlas", quizás sea por eso, porque ya las he "vivido", cada novela fue un año de mi vida que pasé en ella y quizás por eso no he sentido que necesitara volver, aunque es algo que no descarto en un futuro.